Consejos para su viaje al Vaticano

Estos Museos Vaticanos, que albergan una de las colecciones de arte más importantes del mundo, ¡son un gran éxito! Para hacer frente a la inevitable multitud que diariamente se desborda, algunas recomendaciones muy concretas no son superfluas. Le permitirán optimizar su visita a este lugar durante su estancia en Roma. Y evitará muchos contratiempos…

Elige tu día de visita

Idealmente, opte por el miércoles por la mañana cuando la mayoría de los turistas están en la Plaza de San Pedro, asistiendo a las audiencias papales. La ceremonia comienza a las 10 de la mañana y dura aproximadamente una hora y media. Esto garantiza habitaciones mucho menos concurridas y, por lo tanto, más accesibles. Este consejo se aplica tanto si está planificando un tour individual o en grupo con un guía.

El día a evitar: Sábado. Sepan también que el lunes es también un día ajetreado porque muchos otros museos romanos están cerrados (las puertas de los Museos Vaticanos permanecen cerradas los domingos).

El buen plan: llegar el martes o el jueves, a la hora del almuerzo, porque las tardes son un poco más tranquilas. De lo contrario, prefiera una visita guiada en grupo en francés el viernes por la noche, cuando se permita el acceso de 19:00 a 23:00 horas. Sólo desde principios de mayo hasta finales de julio y desde principios de septiembre hasta finales de octubre. Reserva obligatoria en temporada.

Decide de antemano lo que quieres ver

El ideal: planear para descubrir las atracciones obligadas, como la Pinacoteca, el Museo Pio-Clementino, las Salas de Rafael y, por supuesto, la Capilla Sixtina, accesibles sólo a través de los Museos Vaticanos.

Dos errores a evitar: el primero, querer verlo todo. Esta misión es imposible a menos que sobrevueles todo sin detenerte. En su lugar, planee dedicar de 2 a 3 horas a su descubrimiento. Y otra vez, mientras no estés en la carretera. El segundo, se basa en explicaciones proporcionadas cerca de las obras, dentro de los museos. Son más que sucintos.

El buen plan: una vez que haya entrado en los Museos Vaticanos, vaya directa y rápidamente a la capilla Sixitina. Visitarás el resto caminando de regreso. Es la mejor manera de enfrentarse a la multitud. Advertencia: este consejo es válido en caso de asistencia “razonable”. En temporada alta, cuando hay multitudes, no es raro que se imponga un sentido de visitación que impida regresar.

Anticipe su descubrimiento de los Museos Vaticanos

Idealmente: Para una visita individual, compre de antemano un billete especial con acceso VIP a través de una entrada reservada. Una escolta le llevará a través de los controles, conseguirá sus entradas y le permitirá comenzar su visita libremente. La mejor manera de decir adiós a las colas, incluso a las que son prioritarias.

El error a evitar: llegar con las manos en el bolsillo delante de los Museos Vaticanos. Usted perderá mucho tiempo haciendo cola antes de poder comprar su boleto.

El plan adecuado: para una visita guiada en francés, opte por una visita privada en pequeños grupos de 20 personas como máximo, con la posibilidad de entrada anticipada. La guinda del pastel: estar en grupo con un guía te permite unirte a la Basílica de San Pedro por un atajo accesible desde la capilla Sixtina y reservado para grupos. Este paquete debe ser reservado con suficiente antelación, durante toda la temporada.

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